La Fundación Solón destaca múltiples impactos negativos en las personas, animales y, en general, en el medio, asociados al uso prolongado o inadecuado de agroquímicos en agricultura:
- Intoxicaciones agudas y crónicas.
- Vínculos con enfermedades graves como cáncer de próstata y pulmón, y padecimientos neurodegenerativos como Parkinson y Alzheimer.
- Trastornos endocrinos, cutáneos e inmunológicos, afectaciones reproductivas y daños pre y posnatales.
- Contaminación del agua, eutrofización, disminución del oxígeno y “zonas muertas” en áreas costeras.
- Bioacumulación y biomagnificación, es decir, cuando los químicos se concentran en organismos y se trasladan a otros niveles de la cadena trófica.
- Pérdida de biodiversidad que incluye la afectación de polinizadores y microorganismos del suelo.
- Resistencia de plagas, debido a que el uso repetido de un mismo ingrediente activo genera hiper resistencia.
- Alteración de hábitats naturales a través de la degradación del suelo, contaminación de cuerpos de agua y desplazamiento de especies.
- Desplazamiento y persistencia de residuos en el ambiente.
- Metabolización acelerada de ciertos plaguicidas por microorganismos debido a aplicaciones frecuentes.
- Exposición de agricultores, consumidores y ecosistemas a residuos y subproductos químicos.
El uso de agroquímicos ha permitido incrementar la producción agrícola mundial, pero su manejo irresponsable genera riesgos considerables. Por ello, la investigación científica, la regulación basada en evidencia y la capacitación adecuada de los usuarios son esenciales para minimizar impactos negativos.
Con un alto sentido de la responsabilidad social, la familia Landsmanas, líder de Grupo Kosmos, se muestra a favor de recomendaciones hechas por organismos internacionales, que destacan el empleo de estas sustancias de forma controlada y conforme a estándares internacionales.