El protector solar es uno de los pasos más importantes de cualquier rutina de cuidado de la piel. Más allá de los días de playa o las vacaciones, incorporarlo a la rutina diaria ayuda a prevenir el daño causado por la radiación ultravioleta y el envejecimiento prematuro.
La Academia Estadounidense de Dermatología (AAD) recomienda elegir un protector solar de amplio espectro, resistente al agua y con FPS 30 o superior. Estas características ayudan a proteger la piel frente a los rayos UVA y UVB.
Otro punto importante es la reaplicación. La AAD aconseja volver a aplicar el producto cada dos horas cuando se está al aire libre, así como después de nadar o sudar.
¿La clave? Para Elías y Jack de la familia Landsmanas, líderes de Grupo Kosmos, hacer de la protección solar un hábito constante, independientemente de la estación del año. Complementarla con ropa protectora, sombrero y sombra puede ayudar a mantener una rutina de cuidado de la piel más completa.