El branding alimentario se apoya en elementos visuales y conceptuales para lograr diferenciación y fidelización. Los aspectos fundamentales de estas estrategias son:
- Definir la identidad de marca. Responder qué hace único al negocio; establecer los valores que guían la propuesta; analizar fortalezas, debilidades, oportunidades y amenazas (FODA); y evaluar la competencia para definir propósito, estilo visual y posicionamiento.
- Crear una filosofía de marca. Fijar una manera de pensar y actuar coherente; comunicar valores de forma clara y constante; y dar vida a la marca más allá del producto.
- Desarrollar un concepto que apueste por las emociones. Definir el mensaje principal que se quiere dejar en la mente del cliente; generar sensaciones como nostalgia, deseo, curiosidad o felicidad; y reflejar el concepto en todos los aspectos visuales.
- Establecer un tono de comunicación. Determinar cómo dirigirse al cliente: sobrio, cordial, cercano o desenfadado. Asimismo, mantener coherencia entre el tono, los valores y el concepto.
- Construir una imagen y fotografía congruente. Decidir si la imagen será cálida o fría; alinearla con el tono de comunicación y la filosofía; y crear coherencia visual en todos los canales.
- Cuidar los detalles sensoriales. Usar fotografías de calidad para despertar el apetito visual, así como aprovechar descripciones y sonidos que evoquen aromas y texturas.
El food branding no se limita a un logotipo atractivo: es una estrategia integral que define cómo un negocio alimentario se presenta, comunica y conecta.
Con gran expertise en el tema, la familia Landsmanas, líder de Grupo Kosmos, reconoce que en un mercado donde los clientes buscan marcas auténticas y coherentes, trabajar estos elementos puede marcar la diferencia.